martes, 26 de mayo de 2015

ACOSO ESCOLAR


Cuando hablamos de ACOSO ESCOLAR hay que hablar claro. No valen esas excusas de que los menores son inocentes. A veces los menores, adolescentes en conflicto o no, son crueles psicópatas que no tienen el menor problema en torturar a sus compañeros o compañeras más débiles o simplemente más sensibles, o más inteligentes o más guapos que ellos mismos.

Tomarse el acoso escolar a broma es aun más peligroso en los jóvenes que en las mujeres, porque la alta impulsividad del adolescente víctima le hace mucho más vulnerable a tomar determinaciones sin vuelta  atrás. Para un joven es un tema principal el sentirse admitido en el grupo, el acoso lo sitúa fuera, y esto es el mal mayor.

Es indignante que en pleno siglo XXI y con lo que sabemos de psicología evolutiva, clínica y social, nadie se tome en serio la labor educativa y preventiva que estamos en disposición de ofrecer los psicólogos para estos casos.

El que todos y cada uno de los colegios no cuenten con un psicólogo de plantilla que pueda educar y vigilar este tipo de conductas, para que no ocurran, es una forma más de explicar la ignorancia y la irresponsabilidad de los que gobiernan y deciden a qué se destinan los recursos que los ciudadanos proveemos, pues al fin, se trata de nuestros dineros y preferiríamos destinarlos más a lo imprescindible que a lo superfluo de asesores, directores generales y coches oficiales.

viernes, 8 de mayo de 2015

Berlín 2015


Las ciudades nos miran con algún tipo de ojos. O son las esquinas de sus calles que nos recorren. En este caso Berlín tiene una mirada rosa que es mezcla del horror oscuro de los muertos, con los palacios y los cuadros en honor al Káiser, (emperador), de finales del XIX, que algo anuncian.

Hay un museo con ciento cincuenta obras de Picasso frente al palacio de la princesa Sophie Charlotte que lo cuentan todo, del siglo XX y de Picasso.

El hombre Pablo recién llegado a París  y la Historia posterior con su absurdo transcurrir, del azul al negro,  el rostro bifronte del hombre y el genio, mientras en el aire rosa de Berlín reposan las almas.

Nefertiti  y su marido Akenaton nos miran con su  ojo único y su cuello tan humano que se podría palpar la nuca. Ella es una diosa hecha carne, pero el primer único Dios de la Historia es él, enredados ambos  con los primeros retratos  de mujer de Picasso, que son autorretratos.

Todos queremos ser dioses en Berlín. Pero el amor que nos hace como dioses  se ha quedado desgastado y cúbico, desterrado de  los candados grabados  y ocultos en un puentecillo lejano que no sale en los mapas, junto a un lago donde juegan los cisnes, y volvemos la cabeza.

Ningún candado de Berlín lleva nuestro nombre de dos dimensiones, ninguna figura de arena es la nuestra si asistimos al espanto del  fuego.

He soñado con sangre roja en Berlín, con los toros ensangrentados a espada de Picasso, que son negros y que no vería hasta días después, y he evitado cuidadosamente los memoriales excesivos, espectáculos de  largas filas.  

 No merece la pena explicar algunas cosas, si hay que explicarlas.