domingo, 21 de enero de 2018

Lo que nos hace felices

El otro día me levanté con la sensación de que ese día me iba de excursión con el colegio. Luego miré al cielo y el cielo estaba azul como en la infancia. Era el cielo de cuando murió mi abuelo allá en mis trece años y yo ya estaba enamorada.
Ayer noche una mano en tu cara me hizo feliz.  En mi felicidad conviven el recuerdo presente de un viaje a Italia con mis hijos el año que murió mi madre, con la misa a la que asistí rogando por ella, o por mí, esa víspera marchita. La vida y la muerte de los que amo mezcladas en recuerdos, imágenes que trascurren y se van marchando y vuelven y se renuevan.
Lo que me hace feliz es tan simple como una palabra amable y sincera, nueva o antigua, la compasión y el perdón para los que me han herido, y el perdón conmigo, por aquellos a los que herí, y a veces, muchas veces, el silencio o la música.
Lo que me desgracia es la cháchara y la huida. Lo que me atropella es la doblez y la envidia, la temeridad del rencor propio y ajeno.

Porque sólo se ser feliz cuando soy una niña. Sencillamente. La vida sólo tiene sentido en el sentido sencillo, próximo y amoroso de la palabra. Un riesgo para valientes.