miércoles, 10 de junio de 2015

ROSA


 

 

Era delicioso el limbo ese de cuando no existía limbo y ella aún estaba aquí, con nosotros, cuando iba hasta la cocina, cogía un  macarrón y zas, lo estampaba contra la pared y una multitud de gotitas  saltaban hasta el suelo. Luego se estiraba el delantal con las manos amoratadas, sacaba el pintalabios, escribía cualquier cochinada torpe c-u-l-o en el lavadero, para el señorito, que era un niño y le daba pellizcos, y luego se iba a comprar el pan.

La señora trajinaba  por la casa  y la llamaba  a todas horas, un vengo señora,  lento.

Eran días de palomitas y rosas aquellos, días de feria y luna  y verano en Madrid.

Manuel la llevaba todas las tardes cuando las ferias del barrio, cuando el chotis de la Paloma, y  la subía al carrusel, blanquísima, como una novia. Rosa, Rosa, él le decía  bajito, respirando fuerte, y ella se reía, se reía, mientras pasaban sus tacones  a dos palmos de la cara de él, las faldas y las piernas al viento.

Tenía un morrito lindo la Rosa, tenía unos pechos de esos en que no puedes dejar de pensar, hermano. Ella giraba y giraba,  la falda levantada, como una niña, sentada a lo amazona, como a él le gustaba y le había enseñado, con ese gesto en los labios lindos, vuela, vuela, sobre el caballito de cartón piedra. Manuel sorbía el último trago de limonada justo cuando acababa el viaje. Cara de decepción en la Rosa. ¿ Y   más? No, ya es tarde. Ahora a casa. Iban a casa de él, a la pensión de él. Ella se metía en la cama y él se volvía  a marchar, y allí se quedaba ella, escuchando los murmullos de la noche, deseando que fuera  Navidad y el tío Roque la llevase con él al pueblo, deseando que volviese Manuel. No podía dejar de escuchar cada uno de los rumores de la escalera. Pensaba en ese año lejano en que nevó en el pueblo y no pudieron ir al colegio ninguno de los niños. Entonces Manuel  era un joven alto y espigado que la miraba desde la esquina. Ahora era gordo, fumaba puros, olía mal y era su único amigo.

Se preguntó por qué era su único amigo, por qué el resto de las personas no le hablaban en un lenguaje comprensible, por qué la señora le gritaba todo el día, sin que ella fuese capaz de descifrar más que sus zapatos y el pelo, ¿ es usted?

Da otra vuelta en la cama. Madrid es tan caluroso en verano. Madrid es, se queda con esta palabra es, es ,es .

No sabe cuando llegó Manuel y se puso a dormir a su lado. Mañana domingo, si eres buena y comes bien, te llevo al Retiro, repitió Re-ti-ro.

Rosa es feliz. La almohada es mullida, la sábana suave y Manuel está ahí , a un metro de distancia, con su respiración fuerte que  la tranquiliza. Entonces pregunta ¿Mamá? No, mamá no, Manuel. Dios del cielo, tenía esos pechos y yo allí con ella sin hacer nada de nada, nada, si al menos ella hubiese entendido que la quería.

Es posible, es posible. Hay un ángel para los niños  y otro para los inocentes. Era tan hermosa.

El lunes siguiente la señora le pegó un grito mientras tendía la ropa. Se había hecho un lío entre un pantalón y una falda y los dos colgaban de la misma pinza. Cayó por el balcón hacia delante sin decir palabra.

Mientras llegaba al fondo del patio giró en el carrusel mil veces, feliz, feliz, y luego otras mil noches durmió en el limbo.

 

 

6 comentarios:

  1. Relato inquietante, entrañable, agridulce...como la vida misma.
    Gracias, Blanca

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    1. Loli, tu eres una fan. Este relato es un poco diferente porque se aparta del todo de mi experiencia, al menos la consciente. He tardado en contestarte porque llevo un lío tremendo de trabajo. Muchísimas gracias por leerme.
      besos

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    2. Gracias Loli, te decía en otro comentario que no sé donde habrá ido a parar que tu eres una fan. Este relato en un poco diferente porque se aparta del todo de mi experiencia consciente. también te decía que he tardado en contestarte porque tengo un gran lío de trabajo.
      besos

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  2. Extraño cuento, con muchas lecturas para pensar....

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  3. Extraño cuento, con muchas lecturas para pensar....

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    1. Gracias Carlos, por leerme, sobre todo sabiendo que eres un lector empedernido que entiende...Sé que es un extraño cuento y no está inspirado en nadie, (me lo han preguntado) lo tenía por ahí y lo recuperé para el blog. besos

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