domingo, 18 de enero de 2015

Cosas que nos hacen morir


Cosas que nos hacen morir.

 

Hay cosas que nos hacen morir, cosas que no hemos elegido y que no podemos quitarnos de encima aunque nos bañemos diez  veces al día en el mar muerto, son cosas que nos detienen y ya no estamos vivos, pero como sonámbulos funambulistas caminamos,  fingiendo que vivimos. A veces una puerta cerrada  detiene la lectura de un libro, y una canción llega tres o cien años después; luego  retomaremos la vida, quizá, porque nacimos para vivir, y lo haremos en la fecha justa en que deberíamos haberla retomado si los ojos no estuvieran ya ciegos de tanto ver. Allá se quedó el tiempo perdido,  la dicha,  la gracia, la juventud  desbaratada se quedó y la esperanza que regalamos a ese peor postor que somos nosotros mismos también se quedó en nuestros ojos mudos y caminantes.

Caminamos despacio y detrás de nosotros, como las sombras de un bosque oscuro, se van quedando las ganas de creer. Hay  hechos que no tienen marcha atrás, pero las palabras que nos hacen morir suelen venir acompañadas de una muerte lenta y sedosa de hechos consumados, y nosotros, volvemos los ojos errados  y vacíos hacia Dios y seguimos caminando en nuestro dolor que ya no comprende la luz del mundo.

No queremos morir, pero nos han matado, una vez y otra,  y no importa cuántas sonrisas ensayemos, cuántos libros  escribamos  o árboles plantemos, no importa ya cuántas equivocaciones volvamos a cometer, porque estamos muertos y el asesino que somos, anda suelto para matarnos aún más.

Ahora que ya no estamos presentes pero sólo en secreto lo reconocemos, permanecemos   escondidos y rezando, para que nos expliquen,  porque no lo entendemos,  por qué nos apagaron  la luz.

La carne es blanca y la boca roja, y el aliento de la luna es un limo de oro a la hora de la penas incontables que se asoman por las ventanas como  geranios ciegos que ya no creen en Dios. Sólo fingimos y no sabemos el por qué  aún no hemos muerto oficialmente, si somos tan sólo  peregrinos perdidos en el último minuto. Hay cosas que nos hacen morir, cosas que no hemos elegido y no podemos quitarnos de encima aunque nos bañemos en  agua bendita cada mañana.  

3 comentarios:

  1. Precioso Blanca....y tan cierto...mil veces morimos y mil veces resucitados, nos regenerados aun más fuertes y nos preparamos para la próxima vez...esa es la noria..y esa es la vida.

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  2. Precioso Blanca....y tan cierto...mil veces morimos y mil veces resucitados, nos regenerados aun más fuertes y nos preparamos para la próxima vez...esa es la noria..y esa es la vida.

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  3. Blanca,gracias por esta reflexión sobre nuestra metamorfosis vital.Gracias por estas palabras.

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