Cosas que nos hacen morir.
Hay
cosas que nos hacen morir, cosas que no hemos elegido y que no podemos quitarnos
de encima aunque nos bañemos diez veces
al día en el mar muerto, son cosas que nos detienen y ya no estamos vivos, pero
como sonámbulos funambulistas caminamos, fingiendo que vivimos. A veces una puerta
cerrada detiene la lectura de un libro,
y una canción llega tres o cien años después; luego retomaremos la vida, quizá, porque nacimos
para vivir, y lo haremos en la fecha justa en que deberíamos haberla retomado
si los ojos no estuvieran ya ciegos de tanto ver. Allá se quedó el tiempo
perdido, la dicha, la gracia, la juventud desbaratada se quedó y la esperanza que
regalamos a ese peor postor que somos nosotros mismos también se quedó en
nuestros ojos mudos y caminantes.
Caminamos
despacio y detrás de nosotros, como las sombras de un bosque oscuro, se van
quedando las ganas de creer. Hay hechos que
no tienen marcha atrás, pero las palabras que nos hacen morir suelen venir
acompañadas de una muerte lenta y sedosa de hechos consumados, y nosotros,
volvemos los ojos errados y vacíos hacia
Dios y seguimos caminando en nuestro dolor que ya no comprende la luz del
mundo.
No
queremos morir, pero nos han matado, una vez y otra, y no importa cuántas sonrisas ensayemos,
cuántos libros escribamos o árboles plantemos, no importa ya cuántas equivocaciones
volvamos a cometer, porque estamos muertos y el asesino que somos, anda suelto
para matarnos aún más.
Ahora
que ya no estamos presentes pero sólo en secreto lo reconocemos, permanecemos escondidos y rezando, para que nos
expliquen, porque no lo entendemos, por qué nos apagaron la luz.
La
carne es blanca y la boca roja, y el aliento de la luna es un limo de oro a la
hora de la penas incontables que se asoman por las ventanas como geranios ciegos que ya no creen en Dios. Sólo
fingimos y no sabemos el por qué aún no
hemos muerto oficialmente, si somos tan sólo
peregrinos perdidos en el último minuto. Hay cosas que nos hacen morir,
cosas que no hemos elegido y no podemos quitarnos de encima aunque nos bañemos
en agua bendita cada mañana.
Precioso Blanca....y tan cierto...mil veces morimos y mil veces resucitados, nos regenerados aun más fuertes y nos preparamos para la próxima vez...esa es la noria..y esa es la vida.
ResponderEliminarPrecioso Blanca....y tan cierto...mil veces morimos y mil veces resucitados, nos regenerados aun más fuertes y nos preparamos para la próxima vez...esa es la noria..y esa es la vida.
ResponderEliminarBlanca,gracias por esta reflexión sobre nuestra metamorfosis vital.Gracias por estas palabras.
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