domingo, 18 de enero de 2015

Las manos


Las manos

 

A veces siento las manos. Manos que tiemblan arrugadas y la mano silenciosa de Dios. Una mano rosada en mi cintura, la mano que miente y se tapa la boca, la mano que muda y se marcha, la mano que no dice nada y calla. A veces siento la mano que se retira y hay otra,  otra mano, que llega.

En una mano, como un puño, se concentra el mundo. Los paraísos y los infiernos particulares ocurren por culpa de una mano que está en nuestras  manos, es la mano que nos lleva y nos alza, la mano misma a la que nos entregamos.

A veces una mano oscura  surge en el silencio de la noche oscura y nos acecha y nos devuelve desde el lugar de  nuestras cosas hasta la nada de la nube y la mañana, es la mano contraria a la mano  de  paloma que vuela y nos lleva, hacia lo alto, como la montaña.

 La mano del amigo nos mira, la mano del hermano nos ama, la mano que se aleja y nos saluda con un gesto indescifrable de hola y adiós, nos deja tristes.

Es bueno tener muchas manos para agarrase, fijarse en las manos que nos hablan y las que se nos ocultan detrás de las palabras, la mano que vigila y la que dispara , la que habla por boca de los otros, la mano que miente.

Voy a esconderme detrás de todas las manos que echo y me echan, voy a  dormirme como una oruga en la misma lengua de la mano que quiera sostenerme, una mano que me acune y me cuide, una mano que tenga en cuenta mi mano, porque en la misma palma de la mano de mi  suerte, es donde quiero quedarme.

Y puesto que llega un día en que se descubre que de nada sirve conducir nuestra vida de la mano, soltaré mi mano y me dejaré llevar por la vida, de la mano que me lleve.

 

2 comentarios:

  1. Lo que escribes más la imaginación de este receptor hacen que lea,relea y disfrute.Graciaaasss,Blanca.

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    1. Muchas gracias José María, eres un fan, gracias por leerme. Un blog escrito en Cádiz hace tiempo. Inspirado en la luz y el verano. Este es un artículo antiguo, 2013? pero publicado inicialmente en este blog, con otros, no lo había leído casi nadie, aunque es de mis favoritos. Por eso lo he compartido ahora. Fuerte abrazo

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