A Blanqui
Hoy hay eclipse de
sol, dicen los que saben, sin conocer tus ojos,
sin conocer tu frente, sin sentir ni mirar tu paso por la tierra.
El cielo ha oscurecido,
sin saber lo anuncian, sabios ignorantes que no saben de eclipses cuando cierras los ojos, y el
mundo se
estremece como un charco encogido.
Hay eclipse de sol gritan los anuncios, pero todas las noches, sin tregua y sin anuncio, en este tiempo absurdo
de barbarie y de luna, luce el sol de noche por tu pelo de niña.
Eclipsa el sol si vienes, y si extiendes la mano y agitas
con tus dedos el aire que te toca, la
luz que ya no es luz, se eclipsa con tu
alma.
Hoy eclipse de sol, pero todos los días hay eclipses de luna
cuando tú te adormeces y tus ojos se cierran,
y sumerges tus sueños en un baño de flores, y tus manos
reposan, casi sobre la tierra, y tus sueños se escapan a buscar las mil hadas y
las mil catedrales que adornan tu cabeza,
como un minotauro y un
dios que aún no ha nacido.
Dicen que oscurece, yo sé bien que es poco, solo nubes bajas
como caracoles, roídas nubecillas que llueven a la tierra.
Y como el caminante
sin ruta conocida yo camino a la altura de todos tus eclipses por las rutas
todas de este Madrid que sueña, como
nuevo y distinto, porque llevas contigo la sal de la tierra.
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